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2010 septiembre 09, jueves

Una Historia de Azafrán
Publicado por primera vez en Dec 31, 2004.
Canville Communications: Article
¿Estás despierto? Le pregunto un azafrán azul a uno blanco,
que había dormido a su lado bajo la tierra durante meses.
Si, completamente despierto, y caliente. Estoy seguro de que
es primavera, le contestó el blanco.
O si, es primavera, murmuro el azul. Ya va una semana de que
salieron nuestros retoños, y todo este tiempo el sol se ha sentido
caluroso. Suponte que florezcamos; la tierra se va a sentir tan
contenta de ver una flor de nuevo.
Yo estoy dispuesto, le respondió el pequeño azafrán blanco.
No hay nada que yo quiera mas que embellecer el mundo y dejarle
saber a las personas que ha llegado la primavera, enviémosle un
soplo de azafrán a todos los macizos de flores, parques, y jardines
en la gran ciudad; para que sepan que es tiempo de despertar y
florecer.
No salgan todavía, gruñó un bulbo de tulipán desde su cama en
la tierra unas pocas pulgadas mas abajo que el pequeño azafrán.
Marzo está solo a la mitad y tu sabes que el viejo Invierno nunca
lo deja quieto. Va a haber vientos espantosamente fríos antes
de que llegue abril. Es mejor que ustedes se queden donde están
y se mantengan calientes.
¡Dios Mío! O, ¡Dios Mío! Suspiraron azul y blanco, detestamos
los vientos congelados. Srta. Tulipán, tal vez usted se equivoca.
Estoy seguro de que ya deberíamos estar afuera.
Vamos a asomarnos, les urgió un pequeño azafrán rosado que estaba
cerca. Por lo menos podemos demostrarle al Sr. Invierno que ha
llegado la primavera y que ya se debe ir. Hagamos lo mejor que
podamos sin asustarnos por un poco de frío.
De manera que un soplo de azafrán le dio la vuelta a todos los
macizos de flores, los parques y jardines en la gran ciudad, dejándole
saber a las pequeñas flores de azafrán que se despertaran y florecieran.
A la mañana siguiente todo estaba embellecido con miles de mensajeros
de primavera alzando sus pequeñas campanitas al solalgunas blancas,
algunas amarillas, algunas azules, y unas pocas rosadas. La tierra
estaba feliz de tener sobre su pecho tal belleza. Hasta las personas
que pasaban se detenían, sonreían y decían con confianza. Ahora, realmente ha llegado la primavera.
¡Ay! Pero había alguien a quien las flores no le daban la bienvenida.
Era el Sr. Invierno. Me siento indignado, se quejó con Marzo,
de que flores tan pequeñas se atrevan a venir donde mi y hacerme
sentir incomodo y fuera de lugar. Ahora, yo supongo que me debo
ir, pero antes de irme, querido marzo, déjame que les dé un susto
y un escalofrío.
¡O, Sr. Invierno! Le rogó Marzo, temblando y desconcertado,
por favor déjeme y váyase. No puedo controlar mis vientos cuando
usted interfiere continuamente, me confunde. Aquí esta usted con
la nieve y el frío tratando de matar las lindas cosas verdes que
me tomaron tanto trabajo para despertar de adentro de la tierra
congelada.
En ese momento el Sr. Invierno envió una nube gris de nieve para
que cubriera el sol, y respiro un aire helado sobre el viento
de marzo. Se rió cuando unos pocos y ligeros copos se le acomodaron
en la nariz. Tan solo un día más; dame tan solo un día más, amigo
Marzo le rogó. Entonces me iré a encerrar en mi cueva a dormir
un largo sueño.
Marzo indicó con su cabeza su consentimiento, y juntos salieron
como un tren expreso alocado. Después de todo, todo era cuestión
de divertirse. Mientras la nieve cubría las flores, les murmuraba,
no teman, yo las mantendré envueltas y calientes hasta que este
viento frío se lleve al Sr. Invierno.
El viento no solamente estaba contento sino que estaba también
ocupado. Sopló verde adentro de todos los sauces, rojo adentro
de los arces, un blanco delicado adentro de los capullos de ciruela
y manzana; Se llevó las hojas secas del dulce madroño, jugó su
juego habitual con las faldas y los velos de las damas; Les quitó
los sombreros a los hombres, y las narices y mejillas que encontró
en su camino las pintó de un profundo color rojo. Al llegar la
noche ya todo había terminado y el Sr. Invierno se había ido.
Un suspiro suave de abril llenaba el aire. Al correr suavemente
sobre la nieve le decía, Derrítete enseguida; estás fuera de
lugar cubriendo flores de primavera.
Con la mañana llegó un derroche perfecto de luz del sol y calentura,
de manera que los pájaros comenzaron a cantar.
O, que contento me siento, se rió el pequeño azafrán azul, de
que salimos justo cuando lo hicimos.
Estoy contento. Y yo también estoy contento. Y nosotros también
estamos contentos. Contestaron todos los demás.
El Azafrán es una de las flores de primavera que florecen más
temprano, a veces saliendo sus capullos a través de la nieve.
Sus brillantes flores de colores varios y su cultura tan fácil
se combinan para hacerla una planta que todos cultivan desde el
millonario con sus grandes invernaderos hasta el hombre que no
tiene nada mas que una ventana donde criar sus plantas.
Para forzar el Azafrán a que florezca adentro en un despliegue
de invierno, los bulbos deben colocarse en frascos durante el
otoño, permitiendo mas o menos una pulgada entre ellos y cubriéndolos
con una pulgada de tierra. Cualquier clase de tierra es adecuada,
mientras no sea demasiado arcillosa. Después de sembrados, colóquelos
afuera y cúbralos con tierra o con cenizas a una profundidad de
mas o menos seis pulgadas. En cinco o seis semanas estarán listos
para entrar adentro donde el calor les causará que florezcan rápidamente.
Para plantarlos afuera, los azafranes deben plantarse en la grama
y en los jardines de piedra, en lugar de en macizos; aunque hacen
unas bordes encantadores para los macizos de bulbos. Los azafranes
tienen que sembrarse a una profundidad de dos pulgadas, y con
cuatro a seis pulgadas de separación. Al sembrarlos en la grama,
tome un puñado y riéguelos al descuido sobre el césped; y plántelos
donde caigan. Luego de plantarlos, déjelos en sus lugares para
que florezcan nuevamente el próximo año. Renuévelos con plantas
nuevas mas o menos cada tres años.
También hay disponibles variedades de Azafrán que florecen en
el otoño.
Esta historia contiene el texto íntegro e intacto y las ilustraciones
modificadas de la historia A Crocus Story tomada del libro Mary Had a Little Lamb and Other Good Stories, publicado en 1905 por la Henry Altemus Company, Filadelfia,
Pensilvania; con texto adicional modificado e ilustraciones tomadas
del libro Garden Flowers of Spring por Ellen Eddy Shaw de la colección
The Pocket Garden Library publicada en 1917 por Doubleday, Page
& Company; con texto adicional nuevo por Dan C. Rinnert. Copyright
2004 por Canville Communications.
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